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Guía práctica · Capítulo 6 de 8

¿Simple u ordinario? Los números, sin rodeos

El Régimen Simple no es mejor para todo el mundo, y quien te diga lo contrario no está siendo honesto contigo. Aquí está la comparación completa, incluidos los casos en los que NO conviene.

¿Sobre qué te cobran el impuesto en cada régimen?

Todo lo demás se deriva de esto. En el régimen ordinario pagas renta sobre tu utilidad: ingresos menos costos y deducciones. En el Régimen Simple pagas sobre tus ingresos brutos: una tarifa fija sobre todo lo que facturas, sin restar nada.

Por eso la respuesta correcta a “¿me conviene el Simple?” siempre empieza por otra pregunta: ¿cuánto te queda de cada 100 pesos que facturas? Con márgenes altos y pocos costos (típico en servicios profesionales) el Simple suele ganar. Con márgenes pequeños y muchos costos (típico en comercio de alto volumen) hay que hacer el cálculo con calma.

En lenguaje claro

Tarifa por grupo: el porcentaje que debes pagar en el Simple según la actividad de tu negocio y cuánto facturas al año. No es igual para todos: una tienda de barrio y una firma de consultoría están en grupos distintos.

¿Qué debes hacer en cada régimen?

Comparación de cargas y obligaciones entre el Régimen Simple y el régimen ordinario
Carga / obligaciónRégimen SimpleRégimen ordinario
Base del impuestoIngresos brutosUtilidad (ingresos menos costos y deducciones)
Tarifa1,2 % a 14,5 % según grupo de actividad e ingresos35 % sociedades; tabla progresiva para personas naturales
Te practican retenciones en la fuenteNo incluidoIncluido
Debes autorretenerteNo incluidoSegún la actividad y el régimen aplicable
Anticipos bimestrales (Formulario 2593)IncluidoNo incluido
Declaración de renta tradicionalNo incluidoIncluido
Declaración anual consolidada (incluye ICA)IncluidoNo incluido
Declarar ICA en cada municipioNo incluidoIncluido
Deducir costos y gastos del impuestoNo incluidoIncluido
Descuento del aporte a pensión del empleadorIncluidoDeducible como gasto de nómina, no descontable
Impuesto al consumo de comidas y bebidasIncluido: suma 8 % a la tarifaSe declara aparte

Dos aclaraciones honestas sobre la tabla. La tarifa del ordinario se aplica sobre la utilidad, así que un 35 % sobre utilidad puede ser menos dinero que un 8 % sobre ingresos brutos, o mucho más: depende de tu margen. Y las retenciones del ordinario no son dinero perdido: son abonos a tu impuesto. Pero sí es dinero que no ves durante meses, y trámites de certificados que alguien tiene que perseguir.

En lenguaje claro

Autorretención: retenerte a ti mismo un adelanto del impuesto y girárselo a la DIAN, sin que ningún cliente lo haga por ti. No es un impuesto extra: es tu propio impuesto, pagado antes de tiempo. En el Simple ese trámite no existe.

¿A quién le conviene el Simple?

  • Servicios con margen alto: médicos, abogados, consultores, ingenieros. Pocos costos deducibles que perder, tarifa plana que suele quedar por debajo de la renta ordinaria.
  • Negocios a los que las retenciones les asfixian la caja: en el Simple tus clientes te pagan la factura completa, sin retenciones.
  • Comercios de los grupos de tarifa baja (tiendas, minimercados, peluquerías) con tarifas que arrancan en 1,2 %.
  • Quien quiere simplicidad: una consolidada anual en vez de renta más ICA por municipio, y reglas de liquidación que se entienden.

¿A quién NO le conviene?

  • Márgenes bajos o pérdidas. El Simple se paga aunque tengas pérdidas: la tarifa cae sobre lo facturado, no sobre lo ganado. Un año malo en ordinario puede significar impuesto cero; en el Simple, no.
  • Muchos costos y deducciones. Si tus costos se comen la mayor parte del ingreso, la base pequeña del ordinario suele ganarle a la tarifa plana del Simple.
  • Beneficios que perderías. Rentas exentas, descuentos tributarios o compensación de pérdidas de años anteriores solo existen en el ordinario.
  • Ingresos por encima de 100.000 UVT o una estructura con socios que son sociedades: ahí el Simple ni siquiera es opción (capítulo 2).

En lenguaje claro

UVT (Unidad de Valor Tributario): la unidad con la que la DIAN mide topes y sanciones sin tener que cambiar la ley cada año. Su valor en pesos se actualiza en enero, así que los topes suben solos con la inflación.

La decisión se toma con números, no con fe

La comparación seria se hace proyectando tu año: ingresos, costos reales, tarifa de tu grupo, retenciones que dejarías de sufrir y descuentos que ganarías. Es exactamente el ejercicio que hacemos en un diagnóstico: con tus cifras, no con promedios.

Puedes hacer una primera aproximación tú mismo: usa el simulador y en un minuto ves los dos regímenes lado a lado con tus números.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan

Hagamos tus números, juntos

Proyectamos tu caso en los dos regímenes con tus cifras reales y te decimos, con evidencia, cuál te deja más dinero disponible.

Quiero saber si me conviene